lunes, septiembre 11, 2006

Septiembre en la Gran Manzana

¡Que me despierten cuando acabe septiembre!
No tengo dudas.

Recuerdo que una vez cuando era pequeño y estaba al lado de mi hermano recién nacido me puse a echar cuentas sobre los años que quedaban para mi jubilación. Para un niño de siete años y medio las cuentas no suelen salir muy fluidas así que en medio del "sumo sesenta y me llevo dos" acabé por desquiciarme y darme cuenta de que no había vuelta de hoja: en dos días había que volver al colegio.

¿Han tenido alguna vez un sueño tan agradable que cuando despiertan y bajan a la realidad por orden de su despertador pedirían la hoja de reclamaciones? Yo todavía sigo buscándola así que, cuando acaben de rellenarla, vayan pasándola al fondo izquierdo de la sala.

Volvemos al trabajo al que nos gustaría volver. La temporada de la radio en que trabajo va a comenzar. Ajustamos los últimos cambios al programa, fichamos las últimas voces de los chicos que estarán con nosotros todo este año y abrimos el micrófono de las ilusiones. Lo difícil una vez más suele ser empezar. La primera palabra que decirle al oyente del que te despediste hace un mes deseándole un feliz verano. Opto por un sencillo "qué tal está" que se queda descolgado en el aire sin respuesta. Tal vez en algún lugar alguien haya devuelto el saludo... tal vez sea la magia de la radio.

Los exámenes también ocupan los días este mes de septiembre. No soy de los que los sacan siempre a la primera. Tampoco me inquieta demasiado. El orden de factores no debería alterar el producto. Uno estudia palabras y palabras de cosas que a veces nunca llegará a entender mientras se pierde por los pasillos de una universidad repleta de chicos llenos de ilusiones.

La noticia hoy es que ya pasaron cinco años del 11 de septiembre. Bush declara al New York Times que "Será un día triste para mucha gente" mientras el número dos de Al Qaeda augura "Nuevos Sucesos para EEUU".

En medio de la gran manzana el aire es denso. Hoy el cielo se ha levantado gris aunque ya luce el sol por la cristalera de un gran edificio. En la calle la gente va de un lado a otro, los kioscos de prensa abren anunciando las noticias y hoy en Wall Street seguirán corriendo grandes cantidades de dinero.

Y uno se sienta frente a este ordenador a escribir un cuaderno en un momento del viaje que es de transición. Supongo que serán unos días, tal vez unas horas hasta que vuelva a salir el sol. El recuerdo del ventilador cogiendo polvo, el retorno de la chaqueta del por si acaso o la perspectiva de que vamos enfilando el final de un año que tal vez ha pasado demasiado deprisa.

Casi sin darme cuenta me ha salido un artículo para publicar. Miro el sol por la ventana y ya refleja las aguas del río Hudson. A lo lejos suena una canción de los californianos Green Day. No hay duda...


…Wake me up when september ends



DEDICADO PARA TODOS LOS CAURITAS

martes, agosto 29, 2006

Fasciculario

Septiembre es un mes difícil, eso no lo duda nadie. Dicen que el retorno de vacaciones cada vez hace más estragos en la salud de la gente obligando a contratar ayuda psicológica para resolver estos problemas.
Las grandes ciudades han tomado conciencia del problema y, como se ha conocido esta semana, varias urbes europeas -entre las que está Madrid- han instalado cuadernos de notas gigantes en plena calle donde los viandantes escriben sus penas y anhelos posvacacionales.

Nunca llegué a saber muy bien el por qué pero cuando van llegando los primeros días de septiembre aparece un ambiente enrarecido. De pequeño recuerdo que ese malestar que parece estar en el aire venía al ver en la tele los famosos anuncios de la vuelta al cole. Ahora me doy cuenta de que existe porque cada día aparecen noticias del estilo "aumentan los divorcios tras las vacaciones", "cada día más personas sufre de stress posvacacional" o "un 45 por ciento de los veraneantes de playa ha sido infiel a su pareja".

Además de todo esto, septiembre se caracteriza por ser el mes del año (junto a enero) en el que aparecen y proliferan los fascículos coleccionables. Ese momento en el cual los kioscos pasan a ser chiringuitos de venta de todo tipo de cosas y el espacio real que ocupan en la calle aumenta considerablemente.

Zapatos de colección en miniatura; abanicos decorativos; la casa de muñecas mediterránea, asturiana y bohemia; el palacio de princesas; bomberos de época en plomo; coleccionables para construir el helicóptero teledirigido de sus sueños; maquetas de barcos, trenes y aviones; cursos de idiomas, pintura, cocina y costura; reediciones de Heidi y Marco, Verano Azul y Vacaciones en el mar... ¡Qué sería de septiembre sin el fasciculario renovado para la ocasión año tras año!

Debo confesar que soy de esas personas que en este mes se pasan por el kiosco y se paran a mirar. Busco esos chollos de pocos euros que harán mi vida maravillosa. Un día quiero aprender italiano en 70 fascículos y al siguiente el arte de la acuarela sin caballete en 20 cómodas lecciones. Tengo todas las figuras de plomo en su vitrina de madera y la casa de muñecas ha sido asediada desde hace tiempo por el gato. He aprendido y olvidado la técnica de los bailes de salón y me he emocionado con las mejores óperas mientras estudiaba cocina práctica y mi sobrina veía el capítulo 378 de la colección de Heidi y Marco.

Y aquí estamos: nuevo septiembre y nuevos motivos para encontrar una idea para hacer la vida maravillosa en cómodos fascículos, porque... piénsenlo, ¿qué sentido tendría obtener toda la felicidad de una vez pudiéndola obtener en 80 entregas? Septiembre es un mes que tendrá muchas cosas por las que llorar, pero señores, un aplauso para el inventor de la oferta de lanzamiento.

Y al final no comprendo si el ambiente enrarecido será por el empacho del curso de cocina rápida del año pasado o la colección de marcos del mundo que ha llenado las paredes de mi apartamento. Tal vez fue la última infusión que me preparé con mis enseñanzas de plantas medicinales o que he dejado de relacionarme con el resto de la gente después de construirme por piezas mi robot multifunciones.

Cada día es más complicado escoger qué reloj lucir dentro de mi amplia colección. Hoy he escogido aquel de piel marrón que salió con la tercera entrega para pasear por esta bonita ciudad del este de Europa desde la que escribo este cuaderno en viaje en mi intento de huida del septiembre que está al llegar. Todo iba bien hasta que encontré un bloc de notas junto a un buzón de correos en el que alguien escribió S.O.S I need Holidays.
Septiembre es un mes difícil, eso no lo duda nadie...

miércoles, agosto 23, 2006

Cuando eche a rodar el balón...

La vida sigue igual peeeeero esta semana comienza la liga.
Son 39 jornadas de 10 partidos cada una. Un total de 390 partidos que darán un total de 35.100 minutos (aproximadamente) de fúbol... si es bueno o malo ya se verá.

Hace dos días apareció la noticia de que FORTA (empresa que gestiona los contenidos televisivos de las cadenas autonómicas) dejará de retransmitir los míticos partidos de los sábados por la noche. En su lugar, LA SEXTA será la encargada de emitir el partido correspondiente de cada jornada. Parece que volveremos a encontrarnos con Andrés Montes (Alias qué-pasa-salinas, tiki-taka y tiburón-puyol, entre otros grandes éxitos).

La historia este año parece que vuelve a repetirse. El Barça es muy bueno y los demás simplemente son (no se sabe si buenos o malos). Y sí, todos han gastado mucho dinero, pero la sonrisa de Ronaldinho y alguna genialidad de Eto´o parece que un año más pueden acabar marcando la diferencia.

Mientras tanto, en la trastienda del fútbol, se siguen sucediendo esas noticias que hacen que el periodismo deportivo de hoy a veces tenga un tinte rosa mezclado con amarillo chillón e incluso pueda derivar en un gris oscuro tirando a marrón. Fernando Torres se ha cortado el pelo, Ljumberg ha renovado su contrato con Calvin Klein para seguir anunciando calzoncillos y dicen que la imagen de Beckham cada vez se cotiza más a la baja en los mercados.

Dicen por ahí que la imagen de los equipos españoles debe exportarse al lejano oriente porque son países llenos de fanáticos. Puede que tengan razón porque resulta lo menos significativo encontrar al típico chino/japonés/tailandés/coreano (no sé muy bien diferenciarlos) armado con bufanda, camiseta, póster y trompeta atronadora gritando al jugador de sus amores.
¿Sabían ustedes que los chinos son tan fieles que no son seguidores de un equipo sino de un jugador en concreto? Dicen que es porque no entienden cómo se puede adorar a un grupo de personas a la vez... en otras palabras, fidelidad hasta el fin de los días.

Pues eso, que las giras asiáticas son algo habitual en verano y ya no es extraño encontrar al Cho Yung Dragons jugar contra el Sevilla. Pero no se crean todo lo que ven ni todo lo que les decimos. Juraría haber visto al mismo chino/japonés/tailandés/coreano animando un día al Atleti y al siguiente al Milán. Casi casi puedo garantizar que es el mismo.

Y aquí en España empieza la liga en una semana. La Federación Española de Fútbol ha puesto a entrenar a los árbitros tras tres meses de vacaciones porque estaban en baja forma. Por su parte los jugadores se preparan y los equipos tratan de cerrar los últimos fichajes. Las colecciones de cromos han vuelto y con ellos la nostalgia del sile y el nole.
En unos días la liga alza el telón. El Barça con nada que perder y los demás con todo por ganar. Como decía la canción "la vida sigue igual".

lunes, agosto 21, 2006

Des-Conexión

Según esas revistas que nadie lee y sin embargo siempre encuentra en la sala de espera del dentista, las vacaciones son un momento de desconexión, de relax físico y espiritual.
Desde hace unos cuantos meses me llevo preguntando cómo será la gente que escribe esos reportajes/ publireportajes/ hipnoticoreportajes... La verdad, no lo sé. Yo he intentado creermelo.
Sin embargo eso de la desconexión... como que no la controlo bien del todo. Realmente no se muy bien de qué debo desconectar y cuando creo que empiezo a saberlo me doy cuenta de que estoy de nuevo conectado. Pero no sea por dejar de intentarlo.
Me he apuntado a un gimnasio. Lo confieso. No tiene nada de raro. Según los últimos datos de la revista MEN´S HEALTH cuatro de cada nueve hombres de entre 18 y 35 años vamos regularmente a uno. Incluso la revista se lamenta porque dice que deberíamos ser más... (no te jode, si no de qué iban a sacar una revista que dice que los tíos tenemos que gastarnos unos 230 euros en el set básico de cuidado facial).
Pero cremas aparte (que eso a mi no me hace desconectar)... He probado lo de los balnearios urbanos. Esos donde salen pompas por todos los lados y el agua cae en mini cataratas. En esos lugares con atmósfera mezcla de incienso, vapor y humanidad todo el mundo cierra los ojos y se pierde entre burbujas. Yo lo he intentado, de verdad que sí, pero nada de nada.
Unas buenas vacaciones en Tailandia (1400 euros por persona) o en Sudáfrica (2300 eur) son la alternativa para relajar cuerpo y mente según el boletín informativo de una prestigiosa página web dedicada al turismo. Así mismo dicen que los jóvenes de menos de 40 somos los que más nos animamos a ver mundo y a viajar "a la aventura".
En medio de todos estos detalles no hay que olvidar que el Ministerio de Trabajo en colaboración con organismos internacionales han dado a luz hace bien poco el dato de que los españoles somos los peor pagados en relación con lo que trabajamos de toda Europa.
En definitiva... (aquí viene la conclusión que uno se plantea mientras mira por la ventana de su casa en pleno mes de agosto tras venir de trabajar) el relax según los redactores de esas revistas que nadie lee y sin embargo siempre encuentra en la sala de espera del dentista aparece tras cumplir los requisitos de ser joven, viajero-aventurero, amante de las pompas, no-español, gimnasta y poseedor de un neceser-caja fuerte.
Pero no quiero desanimarles. En La 2 (ese canal que a tantas personas ha ayudado a llevar mejor las pesadas horas de sobremesa) afirman con rotundidad que El Nepal es "el mejor sitio donde relajarse y separarse del mundo". Y yo me pregunto: ¿qué hará el monje nepalí cuando sufra de stress?
Reconozco que mis intereses han cambiado a lo largo del artículo (será que estoy fundido de intentar conectarme al mundo y desconectarme de éste). Ahora me pregunto cómo será la gente que escribe esos reportajes/publireportajes/hipnoticoreportajes en el lejano Nepal.

sábado, agosto 19, 2006

De periodista a viajero clandestino en una estación

Los comienzos son lo más difícil. Eso es lo que me repito a modo de consuelo cuando tengo que escribir alguna noticia para la radio en la que trabajo y el titular parece atragantarse seguido del subtítulo y la primera frase. Todo sería más sencillo si no existieran los comienzos. “Buenas tardes, aquí el artículo 572 de esta semana. Disfrútenlo”.

Reconozco que la culpa debe ser mía. Ya me dijeron mis maestros que el titular es lo último que se pone. Supongo que lo que pasa es que resulta difícil dejar lo mejor para el final. Desde pequeño he sido de esas personas que comían la aceituna rellena de tal manera que dejaban la anchoa para el final, algo que sin duda requería una cierta habilidad a la hora de acertar en los mordiscos. Si no lo han probado nunca debo recomendárselo. Las anchoas saben mucho mejor así.

Como explicaba, los comienzos son difíciles. Escribir aquí por vez primera no lo es menos. Me asaltan multitud de dudas. Ahí va la primera: ¿Quién es usted? Pero con eso poco resolveríamos. Mejor aún ¿por qué ha entrado aquí?. Y si ya entramos de lleno en el mar de preguntas: ¿le interesará esto que escribo?, ¿qué pensará tras leerlo?, ¿hasta qué punto tiene sentido?...

La creación de este blog ha sido rápida, fruto de la envidia sana que me dió una compañera del trabajo al hablarme de que escribía asiduamente uno relacionado con el fetichismo y los zapatos (que por supuesto recomiendo leer en este mismo portal).
Esa misma tarde me decidí a crear este espacio para poder contar algunas cosas que pasan en la vida de un joven periodista.

Así que a golpe de tecla aquí estamos y, como nunca fueron de mi agrado los comienzos, simplemente diré que aquí comienza este viaje. La próxima vez que nos leamos sobrarán presentaciones.

¿Por qué cuadernos en viaje?

Porque considero la vida un viaje de tiempo incierto y ánimo cambiante. Un viaje en el que, en ocasiones, algunas personas creen haber perdido el rumbo y otras buscan consuelo pensando que saben hacia dónde van.

Porque a fin de cuentas todos escribimos nuestros cuadernos de bitácora día tras día. Infinitas historias que comienzan y pueden no acabar nunca. Pensamientos en una estación de metro, en la cama antes de dormir o en cualquier circunstancia en la que el tedio cobra presencia sin previo aviso.

Estos son los cuadernos en un viaje que no recuerdo a ciencia cierta dónde comenzó y, por supuesto, no se dónde acabará...