martes, octubre 09, 2007

Recuerdos

Supongo que resulta inevitable para muchos de nosotros agarrarse a los recuerdos como único anhelo de un tiempo pasado. Encontrar aquel álbum de fotos que estaba escondido bajo la cama o pasaba desapercibido por la estantería de cualquier habitación.

Los recuerdos provocan lágrimas. También sonrisas. En algunas personas abundan y en otras escasean. Depende de la edad y a veces ni siquiera de eso pues el más viejo puede no recordar. Los recuerdos podrían ser una variable contraria a los pelos de la cabeza. El que tiene poco pelo es porque ya va guardando muchos recuerdos y al que no le afecta la alopecia el tiempo le ha dado poco margen para recordar.

Los recuerdos son un lastre en muchas ocasiones. Son, como te dije aquel día, un ancla que todos arrastramos por nuestro camino. Algunas veces es un peso ligero y reluciente y la mostramos con alegría a los demás. Otras veces nos come por dentro como si de chinches se trataran y su color es oxidado, prueba de que el barco no está en su mejor momento.

Hay recuerdos imborrables y otros tantos que se meten en una caja al fondo del armario para empujarlos a un olvido improvisado que haga sentir un poco mejor. Ahora que lo pienso, ¡cuánta historia puede tener por dentro un armario!

Me gustaría terminar de reflejar todas las reflexiones de esta tarde soleada de lunes de otoño con una imagen. No sé si de recuerdos o de olvido. No sé qué saldrá cuando ponga en "buscar imágenes" la palabra olvido... (...)

...Ahora ya lo sé. He estado buscando y no he encontrado nada que reflejara lo que quería expresar así que, simplemente, tomaré una imagen de una playa de Almería que el ecologista Jaime del Val denomina "Playa del Olvido". Definitivamente es lo más parecido a lo que yo quería decir cuando hablaba del recuerdo: único anhelo de un tiempo pasado.

2 comentarios:

Marta dijo...

Cierto es, que a veces se vive en el recuerdo, que a veces se anhela lo vivido...que no depende de edades, de formas de ser...

De acuerdo estoy en que los recuerdos pueden ser o son un lastre en muchas ocasiones, si bien lo importante es saber romper con ese "ancla" que tantas veces te ata..ser valiente y mirar las cosas con otra perspectiva, no quedarse en lo que fue o dejarse llevar por el temor que da, sino ver más allá...darse cuenta de que la felicidad quizá esté frente a ti.

Las experiencias pasadas siempre nos aportan algo, pero no hay que dejarse llevar únicamente por lo vivido, hay que saber valorarlo como algo que nos ayudara a estar mejor en un futuro, saber recoger lo que aquello nos aportó.

Si nos dedicamos sólo a pensar en esos miedos, en esos temores que nos atan y no nos dejan que fluyan con libertad nuestros sentimientos o necesidades,no estaremos mas que perdiendo el tiempo y dedicarnos a no vivir.

No quisiera terminar mi comentario, sin manifestar un principio básico para mí en la filosofía de vida: "Hay trenes en esta vida que no hay que dejar escapar, pues esos mismos trenes no vuelven a pasar por tu vida.."

Actitud positiva, valentía y ganas de ser FELIZ...

Anónimo dijo...

Increible lo que has escrito en recuerdos. La verdad esq poco mas se puede añadir, sin recuerdos la vida seria muy triste,¿ A quien no le gusta recordar? Por mucho q sean buenos o malos recuerdos, sigue formando parte de tu vida y de lo que eres ahora, porque lo vivido en el pasado te ha ayudado en cierta forma a ser la persona que hoy eres.
Cierto es tambien, que ahora miras atras y ves la cantidad de gente que ha pasado por tu vida pero por alguna razon, por algun motivo no se han quedado contigo...Esa gente te aporto lo que necesitabas en ese momento y lo que cada persona te enseña,y se fue dejando en ti un cachito de el/ella que es para lo que habia aparecido en tu camino. Hay personas que se quedan contigo, porque las necesitan, porque te necesitan y hay que seguir regando esa semilla de la amistad que hay en los que se quedan para que sigan ahi, por muy poco que les veas, por poco que hables con ellos, sabes que estan ahi,Cuidales!

Vive el dia a dia, sin pararte a mirar en lo que hiciste o dejaste de hacer, la felicidad la encuentras en lo que eres ahora y en lo que te queda por aprender.