domingo, febrero 24, 2008

Málaga, la bombonera

Simplemente, un lugar donde perderme.

Así calificaría la ciudad de Málaga en pocas palabras. El paraíso urbano donde emigrar cuando no tienes pueblo donde ir y el cuerpo pide salir de la rutina de la gran ciudad.

Málaga es una ciudad que visito desde mis primeros pasos. A lo largo del tiempo, y en especial en los últimos años, ha cambiado mucho. Sin embargo el olor a mar, pescado y sal se te pega en la piel en cuanto la ves asomar al pasar los montes malacitanos que la rodean.

Mil recuerdos bañan la memoria. De cuando éramos unos chiquillos y correteábamos por la alameda. También la calle Larios y la subida al castillo de La Alcazaba impregnada por el olor al jazmín. Desde entonces un olor que siempre me recuerda a la ciudad.

No me olvidaré nunca de las playas de arena oscura o de los hierros de la vieja estación de trenes -hoy reconvertida en un gran centro comercial- donde pasaba las horas muertas mirar las máquinas pasar y los talgos ir y venir de un lado a otro.

No puedo dejar de recordar el puerto y lugares como El Tintero y sus peculiares camareros subastando las raciones de pescado. Tampoco la feria de agosto, la alegría de unas buenas sevillanas y los amaneceres regados con manzanilla.

Málaga es la ciudad de la luz, de mis recuerdos. El lugar al que escapo ya que no tengo pueblo por ser de Madrid de pura cepa. El lugar al que retirarse en el momento en el que el corazón lo anhela.

Para el que no lo conozca no puedo hacer otra cosa que recomendarle visitar la ciudad. También perderse por sus calles de noche. Y también me gustaría pedirles un favor a los que vayan, si pasan por la el parque de La Alameda no olviden dar recuerdos al Burro de Bronce. Él lo entenderá.

Y como dice el himno del Málaga CF: Málaga, la bombonera, flor de la Costa del Sol... Para mí, simplemente, un lugar donde perderme.

viernes, febrero 08, 2008

El valor de una imagen real

Guerra o la cruda realidad africana. Estos son los temas que suelen tener mayor éxito en el galardón de fotografía de World Press.

No sé demasiado de fotografía; sin embargo cada vez que salen estas fotos me quedo embobado mirándolas. Son varios ejemplos de cruda realidad que vienen a tomar el pulso al mundo en el que vivimos.

Este año la imagen de un soldado norteamericano exhausto en un búnker en Afganistán del británico Tim Hethrington ha recibido el reconocido premio de fotografía World Press Photo. Se trata de una imagen que Hetherington publicó en la revista norteamericana Vanity Fair.

A mi la imagen no me parece la más significativa. Creo que hay otras que me llaman más la atención no sólo por su temática si no por su expresividad. En cualquier caso, el número completo de imágenes se pueden ver en http://www.worldpressphoto.org.

Algunas de estas imágenes resultan impactantes. Otras dicen poco. Lo que ha vivido y siente cada uno influye en el juicio. Sin embargo me quedo con una frase que me dijo esta semana un buen amigo mío: son ventanas a una realidad que muchas veces no queremos ver.

La verdad es que tiene parte de razón. Otras veces hay imágenes alegres, sí, pero tristemente la guerra y la cruda realidad africana son los temas que suelen tener mayor éxito en el galardón de fotografía World Press.


**Las imágenes, por orden corresponden a: Bailarines callejeros en París, un reportaje del francés Denis Darzacq, primer premio en Arte y Espectáculos; El primer lugar en la categoría Gente en las Noticias fue para el fotógrafo israelí Oded Balilty, de Associated Press, por su imagen de una colona resistiendo contra agentes israelíes en Amona , Cisjordania, en febrero; Una imagen de la escuela deportiva Shichahai de Pekín. Le ha valido al italiano Lorenzo Cicconi Massi el tercer lugar en Estampas Deportivas.